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HISTORIA DE VIDA NATURAL:

FINCA “LAS PALOMAS”.

“ACEITES REALES CASTILLOS DE JAÉN”

 

El Aceite de Oliva Virgen Extra “Reales Castillos de Jaén” que estamos comercializando sólo procede de nuestra cosecha de aceituna en la finca Las Palomas de nuestra propiedad, situada al sur de la provincia de Jaén, en el pueblo de Alcaudete, cerca de la sierra de Ahillos y rodeada por dos ríos afluentes del Guadalquivir, el río Víboras y el río San Juan.

Alcaudete, como localidad, se remonta a asentamientos Ibéricos del siglo III A. C. y perdura hasta la presencia del Imperio Romano en la zona, son numerosos los vestigios de asentamientos humanos en la zona desde los tiempos prehistóricos por la situación estratégica de Alcaudete en el valle del Guadalquivir, entre la España interior y la mediterránea. Probablemente los Tartesios fundaron y poblaron ALCAUDETE, fueron ellos los que introdujeron el cultivo de la vid y del olivo en Andalucía. Los Íberos vivieron en la zona y dejaron restos en el cerro de Los Santos, en la zona de la fuente Amuña, en cerro de La Celada, etc. Y, principalmente, en el cerro Galán donde se encontró un bajorrelieve de un guerrero con perfil ibérico.

Más tarde, los romanos dejan vestigios de grandes e importantes asentamientos en los aledaños de la población con varios focos de villas agrícolas y restos cerámicos, sarcófagos, lápidas sepulcrales realizadas en mármol cárdeno; se reconocen como centros de estos poblados el cortijo Arroyo Ahílos, cortijo de La Tejera (hablaremos más tarde de este lugar) y las Huertas de Espejo. Son los romanos los que impulsan la agricultura en la zona dado el gran nacimiento de agua que emerge a la superficie en el mismo casco urbano por la propia fuerza de la fuente Amuña; se implanta el cultivo del olivo en los alrededores del municipio: olivos de gran producción, con una variedad casi única en la provincia de Jaén denominada “CARRASQUEÑA” que produce un aceite sabroso y afrutado, suave y de características organolépticas únicas.

La Familia Jiménez posee fincas de olivar regadas con agua de la Fuente Amuña denominadas: LAS PALOMAS, LA MICAELA y EL ESTANQUILLO, en las que se encuentran olivos milenarios “carrasqueños” de porte excepcional y antigüedad de la época romana, pudiendo confirmar este origen por los restos de aquella época encontrados en una de ellas, tales como vasijas, útiles y una lápida sepulcral expuesta en el Museo Ibérico de Jaén. El Aceite de Alcaudete fue exportado a Roma por su excepcional calidad durante la denominación del Imperio.

En la época de los Visigodos, cuando el reino Visigodo desaparece, Alcaudete conserva su cultura y civilización romana.

 

En el año 715 con la conquista de la ciudad por el caudillo árabe Tarik, da comienzo la construcción de su antiguo castillo y de las cinco murallas que acabarían rodeándolo. Alcaudete se encuentra en una zona de situación privilegiada para la actividad comercial al encontrarse en un cruce de caminos equidistantes entre Granada-Córdoba y Jaén. En el siglo XII, Alcaudete adquiere una posición estratégica política y militar. Durante el Califato hubo un gran periodo de paz, la agricultura prosperó de manera significativa en la zona y, al tradicional cultivo del olivo, se incorporan los frutales (melocotoneros, ciruelos y albaricoqueros), morera y cría de gusanos de seda, hortalizas cultivadas en numerosos terrenos regados por manantiales que afloran, de ahí que Alcaudete-Medina Qabdat- signifique ciudad de manantiales. Las fuentes provenientes de aquella época se denominan actualmente con nombres de reminiscencia árabe: Zaide, Zagales, Alcubilla, Amuña y Benamazor.

En 1085 Alfonso VI acompañado por El Cid tomó Alcaudete, lo reconquistó Yosut en 1212, vuelve a conquistarlo Alfonso VIII, pero en 1214 vuelve de nuevo a manos musulmanas. Fernando III El Santo lo reconquista en 1243 aunque vuelve a perderlo hasta que en 1340 Alfonso XI lo gana definitivamente para la causa cristina. Fue cedida la villa a la casa de Córdoba en principio y después a la de Oropesa, Alba y Frías.

Como se puede comprobar, Alcaudete durante mucho tiempo fue frontera natural y política entre los Reinos de Granada (árabe) y Castilla (cristiana). Durante la reconquista fue base de continuos intercambios comerciales y, en la toma de Granada sirvió de base de aprovisionamiento y su preciado aceite fue la principal componenda de la dieta de las tropas cristianas. Los Reyes Católicos pasaron varias veces por Alcaudete y en ella firmaron también varios decretos.

Al finalizar la conquista de Granada y en la primera mitad del siglo XVI, todo va a cambiar para la Villa. Se nombra conde de Alcaudete a D. Martín Alfonso de Córdoba y Velasco, apodado “Martín Zancajo”, gobernador de Orán, donde murió batallando contra Barbaroja, aunque fue traído a enterrar a Alcaudete. El absentismo de los señores de la villa propició la desaparición del importante juego comercial y el papel de mercado que la ciudad había tenido hasta entonces, siendo las actividades agrarias la principal ocupación de su población a partir de ahora, especialmente el cultivo del olivo.

Poco a poco los habitantes cristianos (judíos y árabes fueron expulsados), son los que relanza el pueblo y construyen núcleos urbanos anejos con actividad principal agrícola. Podemos destacar que la Santa Inquisición estuvo establecida de forma notoria en Alcaudete, existiendo un comisario local. Igualmente se conoce que Santa Teresa pernoctó una noche en el Convento de Santa Clara pues ya en el siglo XVII se tiene constancia de una población de 6.000 habitantes, cifra bastante alta para aquella época. Más tarde, el pueblo pasó a formar parte de la Casa de Alba y, durante la guerra de la Independencia, el pueblo de Alcaudete obligó a rendirse a una escolta francesa y los alcaudetenses forman parte de un destacamento en la Batalla de Bailén mandado por D. Diego Aguilera. En 1836 se libró una batalla en Alcaudete entre Carlistas y Liberales que ganó el General liberal Alaix al carlista Gómez. Finalmente, durante la Guerra Civil Española (1936-1939), Alcaudete fue nuevamente frontera entre la zona republicana y franquista. El frente se situó en el río San Juan, fue castigado por los bombardeos aéreos y cañonazos durante la batalla de Cornicabra.

En estos últimos tiempos, Alcaudete ha mejorado notablemente en sus aspectos urbanístico, cultural (un colegio de enseñanza infantil, tres de enseñanza primaria y dos centros de secundaria, Teatro Municipal, etc), industrial, existen fábricas de dulces y conservas, Doña Jimena y Mata entre otras, importantes industrias madereras y, fundamentalmente, industria para la obtención del aceite de oliva procedente de su gran capacidad de producción oleícola. Son 7 las almazaras que procesan la aceituna que se produce en el término, considerado uno de los mayores de la provincia de Jaén con una calidad envidiable como una de las mejores de España al procesar aceitunas de la variedad “Carrasqueña” y “Picuda” que los romanos plantaron en los pagos y vegas fértiles de Alcaudete.


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